Jose Antonio Zamora: «Si una foto es buena, no tiene fecha de caducidad»

7 de octubre de 2021

José Antonio Zamora: «Si una foto es buena, no tiene fecha de caducidad»

Por Clara Guzmán

 

Oriana Fallaci decía: “Cada vez que uno es entrevistado vende su alma”. Pero, ¿qué pasa cuando uno entrevista? Pues cuando uno entrevista recibe el regalo de las vivencias, de la experiencia, del bagaje de quien pasa de puntillas por la máxima de la periodista italiana. He tenido la suerte de entrevistar a José Antonio Zamora, fotógrafo sevillano veterano en las lides de plasmar la vida en sus instantáneas. Notario gráfico del mundo, expondrá su obra a partir del próximo 14 de octubre en Espacio Exzéntrico, un foro cultural creado en plena pandemia, en la calle Virgen de la Victoria, 12, del barrio de Los Remedios.

El reconocido fotógrafo sevillano inaugura el día 14 en “Espacio Exzéntrico” la exposición “¡Vida!”

“Soy de los sevillanos que nacieron en su casa. Vivíamos en Heliópolis, en la calle Perú. Tengo vagos recuerdos, pero mi madre me contó que al pasar por allí el río Guadaíra había tantos mosquitos que tuvimos que irnos a un piso de López de Gomara. Luego, por traslados de mi padre, vivimos en Almería y después en Algeciras”.

Cuando acabó la mili, de la que tiene, como casi todos los hombres, una ristra de jugosas historias, se colocó de contable en una oficina. En aquella época, un amigo fotógrafo, de los de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) le prestó una cámara. “Las primeras fotos – me dice José Antonio- se las hice a mi entonces novia. Le gustaron tanto que eso me animó a seguir”. Entonces hacemos una especie de inciso en la conversación y hablamos de la importancia de las palabras. O te sanan o te destruyen.

O te decepcionan o te impulsan a continuar probando fortuna. Ese fue el caso de José Antonio. Aquellas palabras jaleando su trabajo le hicieron seguir adelante. De las fotos familiares pasó a su bautismo de fuego en la fotografía con una Reflex Nikon. Tenía veintidós años y era su primera Semana Santa a través del objetivo.

 

 

El cartel de la Semana Santa

Después llegaría la de 1989, uno de los hitos en su carrera profesional. “El año anterior había fotografiado al Cristo del Amor de espaldas, saliendo por la puerta de la catedral. La presenté al concurso para el cartel de la Semana Santa y lo gané. Recuerdo que me llamó Rodríguez Caso a una hora intempestiva y fue mi madre quien cogió el teléfono. Me lo quería decir antes de que me enterara al día siguiente por los periódicos. Incluso Iñaki Gabilondo lo dijo en la Cadena Ser a nivel nacional: “Sevilla ya tiene cartel de Semana Santa”.

Y se le nota ufano a José Antonio cuando evoca aquellos momentos. “Me dieron 50.000 pesetas de entonces, con las que me compré una cámara Olympus Om-4”.

“El fotógrafo bueno es bueno para todo”, me dice muy convencido y me pone como ejemplo al checo Josef Koudelka, autor de las fotos de la Primavera de Praga. “Vino a Sevilla en Semana Santa, al principio de los años setenta, todavía vivía Franco, y se fue a Santa Genoveva. ¿Cómo se había enterado que allí había unas pintadas dando vivas a la República? Las fotos son magníficas. Las puedes ver en internet”.

“De la Semana Santa lo que más me gusta es hacerle fotos”

“La Semana Santa de Sevilla es la misma, pero no es la misma. Vuelvo cada año a los mismos sitios y casi siempre está la misma gente a la que ves envejecer. Entonces no es la misma Semana Santa, porque no son los mismos ojos los que la ven. También faltan algunos y llegan otros. Eso es señal de que está viva. De la Semana Santa, lo que más me gusta es hacerle fotos. Salgo de casa temprano porque es mucho más interesante el antes y el después que el durante”.

 

 

“Una foto está hecha para que se vea”

Me cuenta que una foto está hecha para que se vea, al igual que un artículo se escribe para ser leído. “Las fotos tienen un objetivo, tienen que transmitir algo. Yo soy muy admirador de Cartier-Bresson. Era muy técnico. Siempre usaba una Leica y nunca utilizó ni teleobjetivo ni angular. Veía la realidad como la ven los ojos. Realismo total. Nunca reencuadró las fotos, a excepción de una que le hizo a Pablo VI antes de ser Papa, donde una señora lo mira embelesado y la reencuadró precisamente para acentuar su actitud”.

“Soy muy admirador de Cartier-Bresson. Era muy técnico. Siempre usaba una Leica y nunca utilizó ni teleobjetivo ni angular”

Dice que le gusta el reportaje, que ha hecho fútbol, baloncesto y que su primer trabajo profesional para una revista deportiva fue el Campeonato Mundial de Ajedrez entre Karpov y Kasparov.

“El fotógrafo tiene el sexto sentido de la fotografía. Me gusta el reto de ir a un sitio y dejarme llevar por las intuiciones”

“Era el año 1987 y yo, que soy un entusiasta del ajedrez, fotografié las veinticuatro partidas. El fotógrafo tiene el sexto sentido de la fotografía. Me gusta el reto de ir a un sitio y dejarme llevar por las intuiciones. Todo está en blanco y tienes que vestirlo y sé que algo saldrá porque hay oficio, aunque no hay nada asegurado”.

 

 

Las enseñanzas de sus maestros

José Antonio Zamora, que es colaborador de National Geographic y hace un sinfín de trabajos editoriales, nunca se olvida de sus maestros, para los que tiene elogiosas palabras. “He fotografiado con Cristina García Rodero. Es una excelente persona, porque los grandes son siempre humildes, además es el único español, en este caso española, en la prestigiosa agencia Magnum. De ella aprendí la rapidez en ver la foto. De José Antonio Viloria, su técnica y su sabiduría. Siempre me decía que la fotografía es ver muchas fotos y hacerlas. De Enrique Taviel de Andrade, arquitecto de profesión, la perfección. Todas estas enseñanzas las he metido en una coctelera y así me manejo en mi vida profesional. No puedo tener mejores referentes”.

“Una foto no tiene fecha de caducidad, si es buena. Si es un referente seguirá siendo una obra maestra. Recuerdo, por ejemplo, la foto de un velatorio que el reportero norteamericano Eugene Smith hizo en Deleitosa (Las Hurdes) en 1950, con la anécdota incluida de que la Guardia Civil lo echó del pueblo al considerarlo un espía. La foto es un cuadro y fue publicada por la revista “Life” un año después”.

 

 

“¡Vida!”, en Espacio Exzéntrico

Tras este interesante recorrido profesional y vivencial, al que José Antonio Zamora le resta importancia, (ya saben, los grandes siempre son humildes) hablamos de “¡Vida!”, la exposición con la que se estrenará en solitario en Espacio Exzéntrico. Veintiuna fotos, tanto en color como en blanco y negro de distinta temática, que darán fe de su oficio y de su espíritu de trotamundos. Instantáneas de su viaje a Kenia, paisajes de diferentes lugares, escenas de la Semana Santa y fotos de la España vaciada. Desde la sacristía de la iglesia de Arroyo de Valdivielso, en Burgos, el pueblo de su abuelo paterno, a casas deshabitadas de Maqueda. “Esas casas estuvieron llenas de vida, en ellas hubo gente. Son como cuadros de Antonio López, rebosantes de hiperrealismo”.

Veintiuna obras de distinta temática, en color y en blanco y negro, compondrán esta muestra.

Seguro que esta muestra es un nuevo hito en la carrera de José Antonio Zamora, que recibió, entre otros, el premio “Travel Photographer of the Year” de la revista National Geographic, en el año 2019, por una foto de las luminarias de San Bartolomé de Pinares, en Ávila.

 

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