María Bejarano: Paisajes de luz

14 de mayo de 2021

Paisajes de luz

Por Clara Guzmán

 

He quedado con María Bejarano aquí, en Espacio Exzentrico, en la calle Virgen de la Victoria, 12, para luego irnos a una cafetería a hacer al aire libre la entrevista. Acaba de venir de Madrid, donde esta sevillana vive desde hace veinte años, y está totalmente de acuerdo con las estrictas medidas sanitarias impuestas por el Covid-19, aunque viajar se convierta a veces en una pesadilla.

 

Un horario para pintar

María Bejarano es la próxima artista que expondrá su obra en solitario a partir del 20 de mayo, en Espacio Exzentrico, bajo el título “Paisajes de luz”, aunque es una de las once participantes en la colectiva “El muro de las tentaciones”, que se inauguró el pasado 11 de marzo.

“Veo la vida desde un punto de vista muy plástico. Veo los colores, me fijo en los olores. Soy una persona normal a la que le apasiona el arte, no sólo pintar, sino verlo, contemplarlo. La palabra artista la considero abstracta. Pinto en el momento en que lo hago y cuando acabo no tengo problema en desprenderme de la obra. Es verdad que si no tuviera una familia ni gente a la que quiero, la pintura me absorbería por completo. Trabajo con unos horarios, de 8 a 15:00 horas, y reconozco que me cuesta salir de esa introspección”.

La pintora sevillana expondrá en Espacio EXZéntrico la muestra “Paisajes de luz”, veinte cuadros de técnica mixta sobre metacrilato

Me cuenta que estudió Bellas Artes en Sevilla, la especialidad de pintura, pero que sigue estudiando, llevada por su gran curiosidad.

“En la carrera me fui con una de las primeras becas Erasmus a un pueblecito inglés. Fue un choque brutal. Venía de una Universidad académica y allí todo eran estudios y material para ponernos a trabajar; todo muy práctico, además de charlas de pintores que contaban cómo habían enfocado su carrera. Al final, hacíamos una exposición y toda la obra se tiraba a la basura, porque lo único que tenía sentido era el momento de la producción”.

 

Galerías abiertas a todo el mundo

Le pido que me defina su estilo, otro concepto abstracto, y enseguida me responde que para ella lo más importante es el lenguaje plástico. “Me caracteriza el uso del metacrilato, aunque intento buscar otros lenguajes. Me dejo llevar por el cuadro, estoy viviendo dentro de él, por eso todos tienen tanta luz. No intento lanzar ningún mensaje. Se podría decir que soy egoísta, porque hago el cuadro para mí”.

“Son mis recuerdos de Sevilla, porque cuando pintas es una manera de revivir”

Después de acabar las consumiciones, nos hemos puesto las mascarillas y seguimos hablando sobre la importancia de los maestros. Entonces me habla de Regla Alonso Miura. “Era mi profesora de Anatomía del Cuerpo y Vegetal, en la facultad de Bellas Artes, y recuerdo que después de ver una exposición suya me decidí a estudiar pintura”. Y de ahí enhebramos con el mundo de las galerías. “Inma Puchal, la directora de Espacio Exzentrico, vino a verme a mi estudio de Madrid. Me pareció muy seria y me gustó el enfoque que le daba a su espacio. Todo fue muy fácil, porque su tesis coincide con una corriente ya en marcha, que pretende despojar a las galerías de ese aire elitista que tiene la mayoría. Da reparo entrar, incluso a mí que soy del gremio. Hay un muro invisible entre la galería y la gente de a pie, por eso hay que abrir las puertas a todo el mundo. La gente tiene miedo a no entender de arte y el arte no tiene que ver necesariamente con “Arco”; el arte tiene que ser más cercano”.

 

Una vía de escape

“Es verdad que hay mucho desconocimiento por no estar al tanto del mercado, pero para eso está la galería, que es un filtro que da legitimidad a la obra. En la actualidad trabajo con galerías de Cantabria y de Santander y me hacía mucha ilusión esta exposición. Serán unos veinte cuadros de técnica mixta sobre metacrilato. Todos los he pintado en Madrid durante el confinamiento y ha sido una vía de escape. Son mis recuerdos de Sevilla, porque cuando pintas es una manera de revivir. Vivo feliz en Madrid, pero siempre con añoranza de mi tierra”.

Dice que los cuadros que veremos en Espacio Exzentrico en Mayo no son realistas. “Son figurativos, pero no se atienen a la realidad, tal vez se les podría calificar de oníricos. No me interesa la realidad. Es lo que me gustaría ver en ese momento concreto y en ese momento concreto, en pleno confinamiento, estábamos enfrentándonos a una pandemia que nunca habíamos conocido”.

“Hay un muro invisible entre la galería y la gente de a pie, por eso hay que abrir las puertas a todo el mundo, como en Espacio EXZéntrico”

Le pregunto a María por su técnica y es rápida al confesarme que “empezar un cuadro es fácil, a la mitad empiezas con las correcciones y al final necesitas mucha concentración para acabarlo”. Luego le hago la consabida pregunta de si estamos en un buen momento para invertir en arte. “No me gusta comprar como inversión material. Es una inversión emocional, para disfrutarlo. A veces no tiene nada que ver la inversión económica con el valor del cuadro. El fin del cuadro es causar emociones cuando lo miras”.

 

Un grito en la pared

Entonces es de obligado cumplimiento sacar a colación cómo haría un cartel de la Semana Santa o de la Feria en época de pandemia, sin que se celebren las dos fiestas señeras de Sevilla. “La misión de un cartel es comunicar una idea concreta. Se dice que es un grito en la pared. No es que lo mires y digas qué bonito o qué feo. No es una búsqueda estética de una imagen de Sevilla. Es la transmisión de un mensaje. El público de Sevilla es muy amplio; cada uno tiene sus gustos y hay que estar abierto a nuevos lenguajes. De todas formas, creo que está cambiando y el cambio tiene que venir de la información, de que se genere un interés por la cultura del arte. Y dejar que el cuadro te cuente, darle una oportunidad”.

 

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